17 Abril

“La castidad consagrada aumenta la capacidad de amar a Dios con todo el corazón, sin titubear, y de amar a los hermanos y a los jóvenes con entera libertad y disponibilidad. Es fuente de intimidad con Dios, de fecundidad apostólica y de ese gozo inagotable que colma toda soledad”.

(Const. 15)

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