28 Enero

“Toda la bondad y la ternura de los padres terrenales no es ni la sombra de la que nuestro Padre Celestial tiene para nosotros. Miren, hermanos míos, qué amor tan singular nos ha tenido el Padre: que no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos”.

(S. Leonardo Murialdo, Escritos XI, p. 297)

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