9 Febrero

“Les ruego, queridos hijos y hermanos, les ruego que no se escandalicen por la narración de mis miserias, sino que obtengan una inquebrantable confianza de la narración de las misericordias que Dios prodigó a su desdichado Padre espiritual, y aprendan a no desanimarse, por muy profundos que sean los abismos de los pecados en los que puedan caer”.

(S. Leonardo Murialdo, Testamento, p. 71)

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