Corso Palestro, 14 – Torino

Collegio artigianelli oggi

Collegio artigianelli oggi

El Colegio Artigianelli se remonta al p. Juan Cocchi (1813-1895) quien al final de 1849 empezó a reunir consigo a algunos muchachos pobres y desamparados. El Colegio tuvo varias ubicaciones hasta el traslado a su definitiva sede en Corso Palestro 14.
El Colegio Artigianelli se proponía acoger, asistir, educar cristianamente y preparar al trabajo profesional a muchachos huérfanos, pobres y desampara­dos. El nombre “Artigianelli” (pequeños aprendices) se refería a la formación profesional que la institución garantizaba a sus jóvenes.

P. Cocchi lo dirigió hasta 1852, cuando fue substituido por el teòlogo Jacinto Tasca y por p. José Berizzi, quien en 1866 fue llamado a su diócesis de origen, porque había sido nombrado deán de la catedral de Biella. Éste suplicó a Leonardo Murialdo que asumiera la dirección del Colegio.

El 9 de diciembre de 1866, segundo domingo de Adviento y fiesta pública de la Inmaculada, L. Murialdo hizo su primera aparición en el instituto como rector. El 12 de mayo de 1867, fiesta del Patro­cinio de San José, hizo su entrada oficial en el Cole­gio, donde permaneció hasta su muerte.

En el momento en el que San Leonardo Murialdo aceptaba el cargo de rector, los muchachos residentes en el Colegio eran alrededor de 150. Su número creció en los años sucesivos, hasta llegar a 180 – 200, según las épocas. Asistían a cuatro clases de prima­ria (convertidas en 5 en 1890) y un curso complementario. Hacia los 12 años podían acceder además a los talleres por un periodo de prueba que duraba hasta los 19 años.

San Leonardo Murialdo intentò perfeccionar la formación intelectual y técnica que se impartía en las clases y en los talleres. Estos ùltimos eran 5 en 1867 y subieron a una decena durante su largo rectorado.

La visita en el portal de entrada está dominada por un busto del P. Juan Cocchi, fundador del Colegio. En este portal se encontraba el cepillo de madera en el que los bienechores que querían permanencer en el anonimato depositaban sus donativos.
El pórtico que mira al patio da la idea de cómo era el Colegio al tiempo de Murialdo: La única ala existente era la de Corso Palestro. En los otros lados del patio había cobertizos u otras construcciones muy descuidadas habilitadas para almacen y a veces para taller.
Los bustos de marmol de S. L. Murialdo, de p. Reffo y de p. Costantino dominan el portón de hierro, obra de los herreros del Colegio. Unos trabajos importantes de restructuración (1998 – 2000) han permitido preparar en el primer piso una exposición – museo sobre la vida y la personalidad de San Leonardo Murialdo.

Dentro del recorrido de la exposición se encuentra la habitación del “Rector”, uqe se ha dejado prácticamente tal cual era en tiempos de San Leonardo Murialdo, incluso en el moviliario. En el escritorio se han colocado algunos manuscritos y algunos impresos que recuerdan la actividad de San Leonardo. El tintero es también el mismo que él usó.
Colgado en la pared se puede contemplar el cuadro del pintor Pedro Cervo, que representa la familia de San Leonardo Murialdo en 1851.
Los armarios, los libros, la silla, el sillón, todo respira todavía la presencia de San Leonardo. Los reclinatorios, el crucifijo, el cuadro de la Virgen de la Consolación… nos recuerdan que para él era un lugar de intensa oración no sólo la capilla, sino también su habitación.
Una cortina, que imita a la que existía en sus tiempos, separa el dormitorio de la habitación. La cama es la misma que él utilizó durante mucho tiempo y es testigo de las bronquitis prolongadas que le atacaron durante los últimos años, y de su santa muerte acaecida a las 3,25 de la madrugada del 30 de marzo de 1900.
Bajo una vitrina colocada a tal efecto se guarda una parte del epistolario de San Leonardo. Cuatro volúmenes llevan en el lomo la leyenda: “Epistolario autógrafo del teólogo Leonardo Murialdo”. Se trata de una parte de las cartas que él escribió. Las otras que todavía conservamos se guardan en la Casa General de la Congregación de San José en Roma. Todas sus cartas autógrafas se han publicado. Otros diez volúmenes se titulan: “Epistolario del teólogo Leonardo Murialdo” y recogen las cartas recibidas por él.
Una puerta secundaria, que no existía en tiempos de Leonardo Murialdo, nos permite volver a los locales de la exposición. Saliendo de la habitación se pasa junto al mueble que contiene la caja fuerte del Colegio y que nos recuerda el agobio diario de Leonardo Murialdo para mantener en funcionamiento el Colegio Artigianelli en el que los muchachos pobres y desamparados eran acogidos y educados fiándose casi solamente de la generosidad de los bienhechores.

La Cappella della FondazioneEn el segundo piso se encuentra la capilla de San José en la que el 19 de marzo de 1873 se fundó la Congregación. Los primeros josefinos fueron el mismo S. Leonardo Murialdo, el p. Julio Costantino, el p. Eugenio Reffo, el p. Sebastiàn Mussetti y los clérigos Marcelo Pagliero y Pedro José Milanese.
La capilla fue ampliada y embellecida posterior­mente con obras pictóricas y de taracea, espléndido testimonio del nivel artístico a que había llegado la escuela de pintura, escultura y ebanistería del Cole­gio Artigianelli. En 1875 se amplió, incorporando la sacristía. Se procedió a la decoración de la bóveda, obra del hermano josefino Juan Massoglia, bajo diseño de Enrique Reffo. Massoglia pintó los ángeles que sujetan los escudos de la Congregación, las velas de los lunetos y toda la decoración de la bóveda.

Los lunetos tenían que contener las figuras de grandes personajes bíblicos. Massoglia logró pintar sólo los de Adam y de Abel. Los demàs fueron pintados por Pedro Favaro en 1973, con ocasión del centenario de la congregación.

Al tiempo de la fundación el altar estaba dominado por un cuadro ovalado de San José, que hoy se conserva en Roma, en la Casa General de los Josefi­nos. El actual cuadro del retablo con San José en el trono es también de Reffo: se remonta a 1892 y se acabó en 1894, corno aparece en la fecha que el mismo Reffo puso.

El altar es un trabajo muy fino de marquetería y taracea. El proyecto es de Enrique Reffo. La realización, obra de Massoglia y discípulos, se prorrogó de 1875 a 1894. La peana, terminada en 1879, es un mosaico sobre nogal, taraceado con más de treinta clases de maderas nobles. Se presentó, admiró y premió en la Exposición nacional deTurín de 1884.

Las vidrieras artistícas del pintor Pedro Dalle Ceste se realizaron también con ocasión del cente­nario de la Congregación en 1973. Representan la fundación de la Congregación, el apostolado de Leonardo Murialdo entre los jóvenes y los escudos de Murialdo y de la Congregación (en la sacristía).

La Cappella dell'ImmacolataDe vuelta al primer piso, se puede visitar el ala que da a la Vía Juvarra, construída a partir de 1910. Allí se encuentra la capilla de la Inmaculada, proyectada por el hermano josefino Juan Massoglia. El altar de mármol, también de Massoglia, se inau­guró el 1 de junio de 1916 con ocasión del 50 aniversario de la ordenación sacerdotal del p. Reffo. El cuadro del retablo, que representa a la Inmaculada, lo pintó Enrique Reffo en 1915. Fue también Massoglia quien pensó su colocación en un magnífico templete de estilo Bramante todo en madera tallada, con frisos muy finos y dorados, lleno de columnas y parástades también tallados.

En los lados del presbiterio se encuentran las estatuas del Sagrado Corazón y de San José, obra del escultor Anacleto Barbieri, de la Escuela Reffo (1929).

Saliendo se ve el órgano, cuya construcción fue impulsada por p. José Anfossi, ex alumno del Colegio, sacerdote, maestro de canto en el Colegio Arti­gianelli, compositor y organista. Fue el mismo p. José Anfossi quien lo inauguró en 1917.

Al final de la iglesia, a la izquierda, una columna sujeta el busto del p. Cocchi, fundador del Colegio. Sus restos, exhumados del Cementerio General de Turín, se pusieron aquí el 13 de mayo de 1917.

El piso debajo de la capilla de la Inmaculada està ocupado por el Teatro, dedicado al p. Cocchi e inaugurado en 1913 con ocasión del centenario de su nacimiento. La Compañía Fiaschi se formó aquí en muchas representaciones que hicieron famosa la tradición teatral de los Artigianelli, gracias sobre todo a las comedias y a los actos únicos escritos por el p. Reffo y a los decorados de su hermano, el pintor Enrique.

[GD]

Visita guiada

Uscendo dagli Artigianelli, attraversare corso Palestro e per­correre via Bertola. All’angolo con via Assarotti si trova la chiesa di S. Barbara (1867).

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