48. La fuente bíblica de la espiritualidad de Murialdo

El autor ha recorrido los Escritos de Murialdo para saber cómo y cuánto Murialdo ha citado las Escrituras. Tantas citaciones, tomadas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, nos dicen acerca de la familiaridad de Murialdo con la Biblia, un texto por él muy conocido y al que se refería con frecuencia en su predicación, tanto con los niños como con los hermanos. Más allá de la curiosidad que este tipo de investigación pueda despertar, Murialdo sigue siendo un ejemplo en este campo, es decir, en hacer que la Biblia sea no sólo un libro conocido, sino también una fuente para su predicación y meditación. Por último, es siempre importante poner la cita en su contexto, para saber por qué Murialdo se refería a esa frase de la Biblia y qué interpretación le daba al texto citado. Este trabajo, por tanto, es un punto de partida fundamental para posteriores estudios que, esperamos, alguien pueda realizar.

Padre Alejandro Bazan

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48. La fuente bíblica de la espiritualidad educativa de Murialdo – Aportes para la reflexión            (P. Alejandro Bazan)


Este documento pretende ser una primera contribución para la profundización acerca de las “fuentes” bíblicas” de la espiritualidad educativa de San Leonardo ya que estas fueron las que estructuraron su vida, y por tanto también su acción educativa.

Para poder trabajar este tema, hemos tomado como base los “Escritos” de Murialdo (15 volúmenes) y su “Testamento Espiritual”, sirviéndonos especialmente de los índices de ambos textos. Aún cuando no hemos podido trabajar sobre su “Epistolario”, creemos que la inmensa cantidad de citas analizadas (más de 5700) son una muestra óptima para elaborar conclusiones.

El método de trabajo se centró principalmente en el estudio cuantitativo de dichas citaciones bíblicas, resaltando las que se repiten con mayor frecuencia, porque son un signo de que esa frase o versículo era muy importante para Murialdo. Es cierto que esta perspectiva de análisis tiene también fuertes límites, pues hay veces que una sola citación, como la del “Padre misericordioso/hijo pródigo” en el Testamento Espiritual, abarca toda una página de reflexión y caracteriza profundamente su espiritualidad, mientras tantas otras citaciones sólo son nominadas al pasar, con una sola palabra, como enriquecimiento para la profundización de algún tema. Pero, aún conscientes de esta dificultad, creemos que el análisis de las reiteradas apariciones de algunas citas nos ofrece un perfil bastante fidedigno de la espiritualidad de San Leonardo.

Del trabajo de catalogación de las citas bíblicas más repetidas, presentaremos aquí sólo aquellas que se repiten más de 20 veces en estos escritos y trataremos de diseñar a partir de ellas un perfil espiritual de Murialdo y de presentar los posibles desarrollos pedagógicos que de ellas emanan.

Murialdo citaba la Sagrada Escritura constantemente. Esto nos habla de un conocimiento, de una costumbre y de un amor inmenso por la Palabra de Dios. En los documentos que analizamos encontramos 5717 citaciones bíblicas, de las que 2083 son del AT y 3634 son del NT. De todas estas, sólo 89 pertenecen a su Testamento Espiritual. Los libros más citados por Murialdo son los Evangelios de Mateo, de Juan, de Lucas y el libro de los Salmos.

 

Las citas bíblicas preferidas de Murialdo        

En estas citas bíblicas, ordenadas según la cantidad de veces que aparecen en los escritos de Murialdo y con el subrayado de la parte de la frase más repetida por él, podremos ya intuir cuáles eran los temas más importantes de su espiritualidad (Nota: Las citaciones están entrecortadas para reducirlas).

1. Lc 10,42: más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada (35)

2. Jn 3,16: Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo … el que cree en él tenga Vida eterna (33)

3. Gal 2,20: no vivo yo, es Cristo que vive en mí Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí (30)

4. Pr 8,31: mi delicia era estar con los hijos de los hombres (27)

Ap 3,20: Yo estoy a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré y cenaremos (27)

5. Mt 11,29: aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio (26)

Lc 10,16: El que los escucha, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza (26)

Lc 12,48: Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió… (26)

Jn 15,16: yo el que los elegí a ustedes, los destiné para que vayan y den fruto, (26)

6. Sal 76,11: «¡Cómo ha cambiado la derecha del Altísimo!».   Nunc coepi” [Ahora empiezo] (24)

Mt 16,26: ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? (24)

Mt 25,21: bien, servidor bueno y fiel, … entra a participar del gozo(24)

Jn 15,15: los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre (24)

1 Jn 3,2: somos hijos de Dios. … seremos semejantes a él, lo veremos tal cual es (24)

7. Sal 15,5: El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! (23)

Mt 5,19: estos mandamientos…el que los cumpla y enseñe, será grande en el Reino de Cielos (23)        

Mt 16,24: «El que quiera seguirme que renuncie…, cargue con su cruz y me siga (23)

     Jn 20,23: Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, … (23)

8. Mt 11,28: Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré (22)

Mt 19,21: Si quieres ser perfecto ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres… ven y sígueme (22)

     Mt 19,29: el que por mi Nombre deje …recibirá cien veces más y como herencia la Vida eterna (22)       

Mt 25,41: Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para… (22)

     Jn 15,5: Yo soy la vid, … separados de mí, nada pueden hacer (22)

     Ap 3,21: Al vencedor lo haré sentar conmigo en mi trono… (22)


Algunas impresiones respecto a los resultados de la investigación

Lo primero que llama la atención es la cantidad inmensa de citaciones que Murialdo incorpora, usa y aplica en sus escritos. Él va entretejiendo sus ideas con textos y citaciones bíblicas. Tantas veces expresa sus sentimientos y anhelos con las palabras de un salmo o con alguna expresión textual de la Palabra. Murialdo, generalmente, en sintonía con el modo común de citar los textos bíblicos de aquel tiempo -a través de la inserción de pequeñas frases tomadas de la antigua versión latina de la “Vulgata”- mientras iba desarrollando su pensamiento espiritual y apostólico, lo iba enriqueciendo con frases de la Palabra. Su amor por la Sagrada Escritura, testimoniado también por sus biógrafos y conocidos, se manifiesta con claridad en esta sobreabundancia de referencias bíblicas, donde casi no hay una página de sus escritos que no posea varias citaciones.

En principio, los temas más resaltados por Murialdo en sus Escritos y en el Testamento Espiritual coinciden con las expectativas lógicas que brotan de los estudios realizados en los últimos 30 años acerca de la espiritualidad de San Leonardo. La prioridad del amor de Dios, su revelación y realización salvadora en su Hijo encarnado por amor, nuestra elección en Jesucristo para ser sus discípulos compartiendo su vida y para ser sus apóstoles, la gratitud por su amor infinito, la exhortación a la conversión y al perdón, el educar a los jóvenes para que tengan vida en abundancia, la consciencia de la responsabilidad de re-presentar a Jesús… son todos temas que podían inferirse también a partir de los estudios ya realizados sobre la espiritualidad de nuestro fundador.

Para mí resultó novedoso y, en cierto modo, inesperado, la frase más citada por Murialdo: “una sola cosa es necesaria, María eligió la mejor parte”; frase que, como sabemos, forma parte de la respuesta de Jesús a Marta cuando esta le reclamaba porque él no intervenía para que su hermana María le ayude en los quehaceres de la casa y en la atención a los recién llegados. En su respuesta, Jesús afirma que el estar con él y escuchar su Palabra tiene prioridad sobre toda otra actividad ¡por más buena que sea!

El modo en que Murialdo resalta y repite la frase: “una sola cosa es necesaria”, me lleva a pensar en la exigencia de una opción fundamental de vida: o todo por Cristo, dando absoluta prioridad a su persona para alcanzar la salvación, o la gris mediocridad de la tibieza espiritual… Parece retomar con fuerza la necesidad de optar entre “Los dos caminos” que nos propone el Salmo 1, o la conocida meditación de los ejercicios espirituales ignacianos sobre “Las dos banderas”. Hay que jugarse y optar. ¡No se puede estar en los dos bandos a la vez, porque en esto se juega lo más importante: la salvación eterna…!!! Es también la “salvación” el objetivo de la pregunta de Jesús: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida…?” que Murialdo cita también abundantemente. Optar por Cristo es buscar la santidad: ¡estar con él y contemplarlo, escuchar su Palabra y practicarla! La segunda parte del versículo: “María eligió la mejor parte” recuerda ante todo la llamada vocacional de Dios, que por amor nos consagra y nos permite servirlo entregándonos por la salvación de los jóvenes.

La segunda cosa que me llamó la atención, fue la importancia que da al premio escatológico final. Ciertamente este tema, que está directamente relacionado al de la “salvación”, forma parte de la espiritualidad de su tiempo y lo extraño sería que no hubiera aparecido abundantemente. Probablemente, el hecho de que me llame la atención en parte es porque hoy los temas “escatológicos” han casi desaparecido de la vivencia espiritual cotidiana del cristiano. Si bien yo sabía que encontraría citaciones referidas a la muerte, al juicio, al purgatorio, al cielo o al infierno… las pensaba menos acentuadas y más centradas en el peligro del infierno y en los castigos merecidos por la infidelidad… En cambio, como se ve en los textos citados por Murialdo, las citas bíblicas que repite están centradas sobre todo en el premio y en el compartir la gloria. Parece que la visión acerca de las cuestiones escatológicas en Murialdo estaba mucho más marcada por la esperanza confiada de compartir por misericordia divina la gloria del Reino, que por el miedo al castigo del pecado.

Pensaba también que encontraría muchas citas referidas a la ascética cristiana, al esfuerzo humano, al sacrificio, a la fuerza de voluntad… Sobre todo porque imaginaba que los textos más místicos de Murialdo acerca del amor de Dios -amor infinito, misericordioso, eterno, actual, personal, tierno, gratuito…-, de que todo es gracia, de su amor providente, de una imagen de Dios como la del padre misericordioso de la parábola, etc. eran más bien el fruto maduro de sus últimos años, cuando releyó toda su vida con la sabia mirada de fe que encontramos en su Testamento Espiritual. Ciertamente, hay tantos textos que exhortan al empeño ascético, en línea con la espiritualidad de su tiempo, pero no son para nada los más importantes ni los más repetidos.

Creo que esto nos habla de una espiritualidad de Murialdo que, si bien tiene en claro la importancia de nuestro aporte personal de conversión y de camino ascético en el seguimiento de Cristo, está mucho más deslumbrada por la acción de la gracia que, revelándonos el amor del Padre, nos transforma y modela a imagen de Jesucristo, en una pasividad activa que acoge la obra de Dios y se deja educar por ella.

 

Perfil espiritual de San Leonardo Murialdo

A partir de estas, las citas más repetidas por Murialdo, intentaremos construir su perfil espiritual (Nota: las citas de referencia aparecen parafraseadas en cursiva)

Lo único necesario… y la parte mejor…

San Leonardo Murialdo nos recuerda que una cosa sola es necesaria: seguir a Jesús para alcanzar la salvación y entregarnos por la salvación de los jóvenes, porque esa es la parte mejor.

… es el amor del Padre revelado en su Hijo…

Dios amó tanto el mundo que nos entregó a su Hijo único para que tengamos Vida Eterna.

Cristo nos amó y se entregó por nosotros para que viviéramos en él y él en nosotros.

Él está siempre a la puerta y llama, si le abrimos entrará y cenará con nosotros.

Porque su alegría es estar con los hijos de los hombres.

… que nos ha elegido y llamado…

Él nos eligió y nos llamó “sus amigos” porque nos dio a conocer todo lo que había oído del Padre.

Nos exhortó a aprender de él, que es paciente y humilde de corazón.

Nos hizo experimentar que sólo el Señor es la parte de nuestra herencia

y nos destinó para que vayamos y demos fruto abundante y duradero.

… para ser discípulos de Jesús…

Nos dijo que vayamos a él, todos los que estamos afligidos y agobiados, y que él nos aliviará.

Nos invitó a seguirlo: Si quieres… ¡ven y sígueme!

recordándonos que para ser su discípulo se debe renunciar a sí mismo, tomar la cruz y seguirlo.

… y misioneros de su Evangelio…

Haciéndonos presencia suya en medio de su pueblo: quien a ustedes escucha, a mí escucha.

Invitándonos con urgencia a la conversión: “ahora empiezo”…

porque separados de él nada podemos hacer.

Haciéndonos ministros del perdón: los pecados serán perdonados a quienes se los perdonen

y educadores de su pueblo: quien cumpla mis mandamientos y así los enseñe será grande.

Conscientes de esta gran responsabilidad porque al que mucho se le dio, mucho se le pedirá

y porque al final seremos juzgados por el amor: ¡Aléjense de mí…! quienes no amaron.

… esperando gozosos la plenitud del Reino.

Confiados en su promesa de recibir cien veces más y en premio la Vida Eterna…

pedimos al Señor el don de ser buenos y fieles servidores para entrar a participar de su gozo

y para que él nos haga sentar consigo en su trono cuando reine junto al Padre.

Ahora somos hijos de Dios y lo que seremos aún no se ha manifestado… cuando se manifieste seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

 

Algunas consideraciones desde el punto de vista educativo

Ante todo, es importante recordar que en Murialdo espiritualidad y servicio educativo no son dos cosas diversas o dos ámbitos diferentes en su vida, sino una misma y única experiencia integradora de toda su vida. No existió un Murialdo que vivió una fuerte espiritualidad con Dios y que también trabajó en la educación de los jóvenes… existió tan sólo el Murialdo que, transformado (educado) por la experiencia del amor de Dios, que dio sentido, plenitud y gozo a su vida, se entregó por entero para que los jóvenes, especialmente los más pobres y necesitados, pudieran vivir esta misma experiencia transformante (educativa) del amor de Dios y así tener vida abundante en Cristo.

Por tanto, las mismas fuentes bíblicas de su espiritualidad serán los fundamentos que caracterizan su donación en el servicio educativo-evangelizador de los jóvenes. Siguiendo el esquema de organización anterior, se podría hablar de:

“Lo único necesario… y la parte mejor…”: Se trata de educar a la libertad… y por tanto en la libertad. Es trabajar para que los jóvenes sean capaces de elegir libremente, como protagonistas, y de ser fieles a esas opciones… Es, sobre todo, ayudar para que sean capaces de realizar su opción fundamental de vida, opción que para Murialdo en última instancia era “o por Cristo o contra Cristo”. Esta opción fundamental por Jesucristo es la “única cosa necesaria”: es el “ne perdantur”, la salvación… el “educar para el paraíso”. La “parte mejor” invita a valorar el servicio educativo-evangelizador de los jóvenes. Es la inmensa dignidad del educador, que sigue las huellas de Jesús Maestro y lo “re-presenta” para que los jóvenes tengan vida abundante en él.

“… es el amor del Padre revelado en su Hijo…”: Dios Trinidad, que nos ha creado por amor y para vivir en eterna comunión de intimidad con él, con nuestros hermanos y con la creación, nos ha ido educando como pueblo con su ternura pedagógica para ser capaces de acoger a su Hijo encarnado, la revelación del amor del Padre, y de ser transformados por su Espíritu. Esta pedagogía divina de amor nos modela para poder vivir en plenitud nuestra dignidad de hijos de Dios en Jesucristo. Pedagogía de Amor que Murialdo experimentó en su propia historia personal, sobre todo en su pasaje “pascual”, desde la crisis de su adolescencia hacia la gozosa experiencia de sentirse perdonado y resucitado por la misericordia del Padre y llamado a seguir a Jesús en el ministerio sacerdotal como inmerecido don de su ternura divina. San Leonardo, cuando luego fundará la Congregación de San José dedicada a la educación, pedirá a sus hermanos que “se empeñen por difundir el conocimiento del amor infinito, actual e individual que Dios tiene por todos los hombres”…porque “Nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios tiene por nosotros”… Una verdad que Murialdo siempre trasmitió a sus jóvenes como el tesoro fundamental de su propuesta educativa. La experiencia de sentirse apasionadamente amado por un Dios que quiere compartir nuestra vida, que nos llama, que nos espera con paciencia, que goza de estar a nuestro lado… lo cautivó y lo impulsó a entregarse por entero para que los jóvenes pudieran también experimentar esta plenitud de vida.

“… que nos ha elegido y llamado…”: La experiencia de sentirse elegidos y llamados personalmente por amor genera nuevas relaciones interpersonales, cálidas y positivas. En ellas, cada joven podrá sentirse amado con predilección, en modo personal e único, y estas, a su vez, lo ayudarán a madurar para que él también pueda construir nuevas relaciones verdaderas y afectuosas con quienes le rodean. Este clima de relaciones caracterizadas por la ternura, que Murialdo definía como “el nuevo método educativo”, es lo que fundamenta aquella “bien unida familia” que debe incluir a toda la comunidad educativa; superando las relaciones fundadas en el rol y la jerarquía por aquellas fundadas en el afecto, para ser “amigos, hermanos y padres” de los jóvenes. Quien se siente amado crece en su autoestima, aprende a amarse a sí mismo y se abre a amar al prójimo y al creado. Amor que es el motor de todo el proceso educativo porque aporta motivación, sostiene el esfuerzo, libera las múltiples potencialidades de la inteligencia emotiva, estimula la pasión por conocer la verdad y por servir del mejor modo a los demás ¡haciendo bien el bien!

“… para ser discípulos de Jesús…”: Una propuesta educativa integral e unitaria que ve en Jesucristo la realización de toda plenitud humana y que por tanto busca educar-evangelizando y evangelizar-educando. La propuesta kerigmática de encuentro con Jesucristo para seguirlo y tener vida plena y abundante en él es la fuente, el núcleo y la meta de nuestro servicio educativo. Una propuesta dirigida a la libertad: “si quieres… puedes seguirme”, que al educar valora todo paso verdaderamente humanizador como camino de evangelización y que, en el respeto de la libertad personal, propone claramente un gradual camino de crecimiento en la fe para la plena realización humana en Cristo (cfr. Populorum progressio 21).

“… y misioneros de su Evangelio…”: En el rostro de los chicos de la calle, en los huérfanos y abandonados, en los jóvenes en crisis… Murialdo experimentó aún con más fuerza la urgente llamada del Jesús para ponerse a su servicio educando para que sean “buenos cristianos y honestos ciudadanos”. Desde sus primeros pasos apostólicos, colaborando y luego haciéndose cargo de la dirección de algunos oratorios de Turín en barrios marginales, a la opción de aceptar el cargo de rector de los Artesanitos, que lo envolvió hasta el último día de su existencia en esta tierra y, especialmente, con la opción de fundar la congregación para que este servicio no acabara al tiempo de su muerte… todo en Murialdo fue vivir su vocación de servicio a Jesucristo a través de la educación de sus jóvenes, especialmente de los más pobres y necesitados. El exhortaba a sus hermanos y educadores a tomar conciencia de que somos instrumentos de Cristo, de que necesitamos estar unidos a él porque sin Jesús nada podemos hacer, de la urgencia de enseñar el camino de la vida buena del Evangelio y de ayudar a la conversión para poder acoger el perdón misericordioso de Dios. Toda su vida de educador brotaba de su conciencia de ser apóstol al servicio de los jóvenes, para que tengan vida y vida en abundancia en Cristo. Consciente de esta responsabilidad, invitaba a todos, educadores y jóvenes, a ser responsables porque al final seremos juzgados por el amor que hayamos dado a nuestros jóvenes.

“… esperando gozosos la plenitud del Reino”: Dicen que “¡quien no sabe a dónde va, ningún camino lo lleva bien!”… Murialdo, en cambio, tenía muy claro cual era la meta de todo su camino personal y del trabajo educativo que debía ofrecer a sus jóvenes: participar de la gloria del Padre en la comunión eterna de su Reino…. y esperaba con ansias descubrir la plenitud del misterio escondido en nosotros: ser hijos de Dios. Esto no significa en absoluto un desentenderse del esfuerzo cotidiano para una vida más digna, justa y solidaria. Todo lo contrario… justamente porque tenemos consciencia de esta meta prometida para la plenitud de los tiempos, nos empeñamos hoy a trabajar con todas nuestras fuerzas para empezar a construir ese Reino de justicia, de amor y de paz; y nuestro modo específico de colaborar a la construcción del Reino es la educación cristiana de los jóvenes, especialmente de los más necesitados. “Porque tenemos esperanza… ¡No podemos esperar!” (¡…de brazos cruzados!!!). ¡Quien tiene esperanza, trabaja para acoger el futuro! Murialdo no sólo brindó educación intelectual, sino también laboral. Ayudó a cada uno a insertarse activa y positivamente en la sociedad, acompañado incluso sus primeros pasos de autonomía de vida. ¡La esperanza del mañana estimula y compromete con el presente! Aún con la mirada fija en la Resurrección final y justamente por esto, laboriosidad, solidaridad, responsabilidad, exigencia de calidad, creatividad… caracterizaron siempre la propuesta formativa de Murialdo.

Hay tantas otras dimensiones que convendría estudiar a partir del modo de usar y vivir la Palabra en Murialdo… estas han sido tan sólo un pequeño aporte para empezar a pensar el tema.

Alejandro Bazán

 

 

Nota:

Cantidad de citaciones de Murialdo por libro bíblico:

A.T.:        Génesis: 103; Éxodo: 38; Levítico: 4; Números: 5; Deuteronomio: 20; Josué: 21; Jueces: 3; 1 Samuel: 31; 2 Samuel: 23; 1 Reyes: 9; 2 Reyes: 10; 1 Crónicas: 3; 2 Crónicas: 5; Tobías: 14; Judith: 3; Esther: 5; 1 Macabeos: 6; 2 Macabeos: 14; Job: 48; Salmos: 741; Proverbios: 92; Eclesiastés: 79; Cantar de los Cantares: 77; Sabiduría: 121; Eclesiástico: 103; Isaías: 224; Jeremías: 103; Lamentaciones: 37; Baruc: 4; Exequiel: 54; Daniel: 22; Oseas: 21; Joel: 11; Amos: 1; Jonás: 1; Zacarías: 8; Malaquías: 19.

N.T.:        Mateo: 920; Marcos: 133; Lucas: 602; Juan: 605; Hechos Apóstoles: 81; Romanos: 66; 1 Corintios: 279; 2 Corintios: 111; Efesios: 78; Filipenses: 88; Colosenses: 14; 1 Tesalonicenses: 22; 2 Tesalonicenses: 5; 1 Timoteo: 64; 2 Timoteo: 27; Tito: 14; Hebreos: 138; Santiago: 43; 1 Pedro: 38; 2 Pedro: 11; 1 Juan: 94; Apocalipsis: 201.

Totales: A.T.: 2083          N.T.: 3634            Total: 5717 citaciones bíblicas.

De estas: 5628 se encuentran en los “Escritos” y 89 en el “Testamento Espiritual”.

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