Español onWhite

Terminando la labor realizada por tantos colaboradores, se hace necesario buscar una síntesis que, aunque no pueda decir todo, al menos trate de poner de relieve algunos de los elementos fundamentales del discurso. Los cuatro mapas deben ser leídos en conjunto porque hemos tratado de indicar un camino, un proceso, que, partiendo de lo que hemos recibido, llegue a los temas actuales. Sobre todo, las síntesis ayudan a mantener como punto firme el carisma, que es el verdadero “protagonista” de estas páginas. Un carisma que debemos actualizar, profundizar y desarrollar, para que también hoy sea dinámico y portador de buenos frutos para los educadores y para los jóvenes a ellos confiados.

Tullio Locatelli

Tullio-w

Para saber más...

60.    Para construir un mapa… IV       

         (Tullio Locatelli)


Trataremos de recoger estas últimas contribuciones en torno a un “hilo conductor” que pueda favorecer la comprensión, en la variedad de tantos aportes, de otros elementos comunes que nos ayuden a definir la pedagogía murialdina, denominada “Educar el corazón”, “Pedagogía del Amor” .

  1. A partir de…
  • La lectura de la Sagrada Escritura nos ayuda a comprender qué pedagogía Dios pone en acto con respecto al hombre y al pueblo, una pedagogía de amor que muchas veces nos resulta difícil de entender. Un mensaje a veces “duro”, “a veces áspero”, nos recuerda el biblista, pero que tiene una clara finalidad: la del crecimiento humano y religioso. No es fácil aceptar que el amor se vuelva exigente, que demande participar y comprometerse en un camino que, a menudo, no permite entrever un resultado feliz, logrado a bajo precio.
  • Murialdo se refiere muchas veces a la Sagrada Escritura, citándola a veces para confirmar una idea y otras para iluminar una situación. Hay tantas citas. Algunas se repiten más frecuentemente que otras. Esto es signo de una sensibilidad espiritual que en el texto bíblico encuentra continuamente alimento para su camino personal y para su ministerio como educador.
  • Es importante no perder de vista el año litúrgico, que en la rítmica sucesión de tiempos, nos ofrece una pedagogía que conduce al descubrimiento del misterio de Cristo, una ayuda para la construcción de la comunidad y un apoyo para el camino personal del creyente. Un itinerario pedagógico a través del cual el misterio se revela y nos colma con toda su riqueza.
  • La tradición no es un lazo que cierre e impida ir más allá de los métodos, los principios y las opciones pedagógicas. Ella es valiosa como “inspiración”, es decir: ella propone una serie de valores fundamentales que a través del tiempo deben ser reinterpretados, profundizados, desarrollados y actualizados. La tradición nos entrega una historia que se debe continuar con “fidelidad creativa”.
  • Finalmente, dejarse asombrar conscientes de que el Señor sabe sorprendernos en cada etapa de nuestra vida, para que de esta sorpresa podamos ser testigos ante los demás.

  1. … siendo fieles a…

2.1. La relación educativa murialdina es en sí misma generativa; de aquel generar que todo hombre necesita, sobre todo en sus primeros años de vida. Esto exige que el educador sea capaz de sembrar, cultivar, hacer crecer, para que cada niño/a madure y exprese todo su potencial de vida.

2.2. La atención a cada persona no excluye el crecer juntos con otros; más aún, en la relación con sus pares hay tantos elementos pedagógicos positivos que se pueden hacer emerger. Entre otras cosas, el hacer crecer juntos es un sentar las bases de una posible comunidad humana cada vez más capaz de relación, de comunión y de solidaridad.

2.3. Trabajar en red es un factor clave para el educador. Es signo de una apertura a la colaboración que, en lo específico de cada contribución y de cada figura educativa, sabe hacer germinar el método adecuado para lograr su finalidad. La primera fidelidad del educador no es a sus propias ideas o a sus métodos, sino a las personas que se le han confiado. Para lograrlo, el trabajo en red le permite el análisis compartido, la actualización, la evaluación, la percepción de los nuevos procesos y cambios que a menudo son necesarios y oportunos.

  1. … para ser educadores “hoy”!

3.1. Se es joven hoy viviendo en el propio contexto cultural, social, económico, religioso. El educador realiza su ministerio en un contexto bien definido. La fidelidad al propio tiempo no elimina la crítica ni la contestación, siempre y cuando sean necesarias, pero pide estar abiertos al mundo que es el verdadero horizonte en el que se realiza el proceso educativo.

3.2. La cuestión sobre el método educativo, sobre la pedagogía, no se pone para hacer un ejercicio de reflexión académica, sino para que sea un profundo examen de conciencia sobre nuestro trabajo actual. Cada artista cree que su obra es “nueva” e “única” respecto a las demás. También el educador sabe que debe verificar su ministerio en un proceso que no lo deje tranquilo en lo “ya dicho” y en el “siempre se hizo así”.

3.3. El contexto de pluralismo cultural y religioso es la situación en la que nos encontramos y de la que queremos tomar sus aspectos positivos y de promoción humana para cada persona. Nos sentimos promotores de una cultura capaz de entrar en relación, actuando un proceso de dar y recibir que parta del respeto a la dignidad del otro con el que dialogamos. El Papa diría que hoy es esencial educar a la “cultura del encuentro”.

3.4. Por último… estamos llamados a ser generosos como el sembrador, misericordiosos como el Buen Pastor, fieles como el discípulo, para aprender a ser un poco como Murialdo: testigos de una “Pedagogía del Amor“.

Tullio Locatelli

This post is also available in: Italiano Inglés Portugués, Brasil