Centros de Acogida y Centros Educativos

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Orar, aprender, jugar

Centros de Acogida y Centros Educativos

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Giovani Scuole

Pobres y abandonados: estos son los dos requisitos que constituyen a un joven como uno de los nuestros, y “cuanto más  pobre y abandonado, tanto más es de los nuestros”, decía San Leonardo Murialdo. Él dedicó toda su vida a ellos. Los acogió en oratorios y, desde 1866, se entregó por completo a ellos en el Colegio Artigianelli, en Turín. Allí vivían y eran educados más de doscientos niños y jóvenes para que llegaran a ser buenos cristianos y honrados ciudadanos. Los acompañaba Murialdo y un grupo de educadores.

Esta convicción de la necesidad de dar vida por la educación de los jóvenes, que nació de la experiencia del amor de Dios y de la dura realidad de los niños de la calle, se prolongó en el tiempo a través de la Congregación de San José y en la actualidad alcanza dieciséis naciones, donde se ha extendido este carisma de servicio, encarnado en religiosos/as y laicos/as que comparten esta espiritualidad.

Casas familia, familias de acogida, hogares temporales, centros de día, centros comunitarios, comedores educativos… son algunas de las muchas formas en que se vive este servicio educativo-evangelizador hacia los adolescentes y jóvenes pobres y más necesitados de cada territorio en el que nos encontramos.

El estilo educativo de San Leonardo difundido por su familia carismática, la Familia de Murialdo, como Pedagogía del Amor, caracteriza nuestras respuestas educativo-pastorales a través de la acogida, la presencia, la escucha, la ternura… Sólo el amor educa y da fuerza a los corazones de los jóvenes para alcanzar su plenitud humana en Cristo. Un amor que es el verdadero motor de toda la propuesta educativa.

Para los que no tienen familia o la tienen desestructurada, para los que están prácticamente solos o se sienten abandonados, para los marginados o que no pueden vivir de acuerdo a su dignidad de hijos de Dios, para los que sufren la pobreza, en sus formas tradicionales o nuevas, para todos ellos, queremos ser, como Murialdo, los educadores en el estilo de San José, viendo en cada joven a Jesús, protegiéndolo y educándolo como a Jesús en la Sagrada Familia, queriendo ser para cada uno: amigo, hermano y padre… y tratando de hacer bien el bien.

Oración de intercesión

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Oh Señor, Padre bueno y misericordioso,
te damos gracias por el testimonio evangélico
de San Leonardo Murialdo;
te pedimos que nos ayudes
a seguir su ejemplo
y a caminar en las dificultades de la vida.
Tú que lo has donado a los jóvenes
como amigo, hermano y padre,
concédenos la gracia de continuar
su misión en la Iglesia,
con humilde caridad y con valiente confianza,
para que el mundo te conozca
y crea en tu amor.

O San Leonardo Murialdo
Que has creído en el amor misericordioso
de Dios por nosotros
y lo has testimoniado dando tu vida
por el bien de los jóvenes,
ayúdanos a estar más cerca de Dios
y especialmente de los hermanos.
Quédate al lado de los jóvenes para que sepan
descubrir y cumplir el proyecto
que Dios tiene para con ellos.
Ayúdalos en las pruebas de la vida,
oriéntalos en la búsqueda de la verdad,
restaura en ellos la fuerza de la fe.
Animados por la palabra del Evangelio
sean activos en la caridad
para difundir entre los hombres
alegría y esperanza.
Amén.

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