47. Trabajo en red en Londrina – Brasil

Partiendo del modo de actuar de Murialdo, que en su tiempo se conectó y apeló a diversas agencias educativas para dar una mejor respuesta de educación a los jóvenes, el autor presenta qué significa trabajar en red hoy. Hay un principio básico: crecer en solidaridad viviendo en solidaridad, porque la comunión se crea viviendo en comunión. Para esto son necesarias algunas condiciones previas: conocer la red y sus posibilidades; ver la red como una ayuda para la planificación-ejecución-acompañamiento-evaluación de cada proyecto; vivir la red como una forma de trabajo compartido y participado; compartir en la red con respeto y en el diálogo las diferencias; lograr que los propios jóvenes sean protagonistas entrando y colaborando en la red. La participación popular y el control social, como el seguimiento y la evaluación de las experiencias, son otros elementos importantes para que la red pueda expresar todo su valor.

Padre Carlos Wessler

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47. Trabajo en red en Londrina – Brasil (Carlos Wessler)


 

Introducción

La Pedagogía del Amor, en el estilo de San Leonardo Murialdo, es el alma de su apostolado / misión; una pedagogía basada en valores humanos y trascendentes. Uno de los lugares teológicos para la experiencia de este amor son los niños y adolescentes más pobres y vulnerables, donde acontece la misteriosa acción de Dios.

San Leonardo Murialdo desarrolló una educación sólida y articulada con las “fuerzas de su tiempo” comprometida con la construcción de una sociedad más justa, humana y solidaria, en una red de promoción y protección de los derechos de los niños y adolescentes que involucraba: gobierno, iglesia, escuelas, familias, prensa, sindicatos, asociaciones, cooperativas, comités, congregaciones religiosas, ex-alumnos, benefactores, voluntarios, etc.

En Brasil, el trabajo y la misión carismática está integrado en una red: “Red de promoción y protección de los derechos de los niños y adolescentes”. El trabajo está articulado con las diversas políticas sociales básicas (educación, salud, asistencia social, trabajo, vivienda, etc.) y con iglesias, movimientos, asociaciones de vecinos, empresas privadas y públicas, sindicatos, consejos, foros, dirección del menor, Laicos Amigos Murialdo, entidades sociales afines, etc. Además, todas las acciones pedagógicas se articulan e interactúan con la red existente en el lugar de trabajo.

Concepto: la red de asistencia social como caridad

La red como caridad entre hermanos tiene una finalidad: contribuir a mejorar la vida y a poner a los atendidos por la red como protagonistas de su historia de vida y de salvación. La caridad no como un mero asistencialismo sino como un compromiso conjunto para superar la situación de miseria en que viven niños, adolescentes y jóvenes. De ahí la necesidad de la red; es decir, de una acción conjunta entre los agentes de caridad; acción movida por la convicción del amor de Dios y de que sus intervenciones darán lugar a cambios sociales, económicos y religiosos.

Según Bingemer: Crecer en solidaridad, vivir la solidaridad es, por tanto, según la fe cristiana y la doctrina de la Iglesia, vivir una ética que lleva continuamente al reconocimiento de la dignidad personal de los demás – cualquiera sea su estado de vida y su condición social – en pie de igualdad consigo mismo, y al compromiso con la vida de todos, especialmente de los pobres y los enemigos (Doctrina Social de la Iglesia y Teología de la Liberación. Sao Paulo: Loyola, 1994).

Conocimiento de la red

Para que haya eficiencia y eficacia en las acciones sociales y educativas buscamos conocer la red existente en el barrio y en la ciudad donde estamos insertos, como también tener una visión amplia para saber acerca de los programas / organizaciones y para conocer al usuario y a sus necesidades.

El conocimiento y trabajo en red facilita la atención a los usuarios, con orientaciones apropiadas, asistencia calificada y reducción de gastos. Toda atención queda registrada y documentada; y al mismo tiempo digitada en un programa integrado de datos a través de Internet para el control de las acciones realizadas a los usuarios.

Red como indicador de planificación, ejecución, seguimiento y evaluación

La red se manifiesta como un instrumento útil y un buen indicador para la planificación, ejecución, seguimiento y evaluación de la acción, entre los interlocutores sociales; facilita la participación de los excluidos en los procesos de desarrollo de las acciones y permite el uso de los conocimientos necesarios para las estrategias de acción y solución de dificultades.

Sabemos que las acciones puntuales y desarticuladas no logran cambiar la dinámica de la vulnerabilidad social a la que los usuarios de los servicios sociales quedaban y quedan sometidos. La perspectiva de la red ofrece para quienes trabajan en políticas sociales nuevos parámetros y vectores que deberán contribuir a la humanización de sus usuarios.

Red: forma de trabajo, participación, valores y objetivos

Para el trabajo en red es muy importante que todos se conozcan y comuniquen su forma de trabajo. Muchas entidades todavía se organizan en forma “piramidal”, es decir, a nivel jerárquico, donde está el jefe que dicta las normas, las leyes internas, manda a todos los sectores, decide solo y donde los sub-jefes sólo trasmiten sus órdenes. En el trabajo en red, por el contrario, hay comunicación y organización en su forma de trabajo, compartiendo valores y objetivos; se valoriza el respeto mutuo, la reciprocidad, la corresponsabilidad, la emancipación y el fortalecimiento del poder local y colectivo; reúne individuos e instituciones de forma democrática y participativa en torno a objetivos comunes; el poder está distribuido y compartido según la responsabilidad / función que cada uno asume; hay autonomía y empoderamiento de los participantes; hay una flexibilización y una cadencia de las estructuras físicas y hay una abierta y fructífera relación con el poder público, las empresas, el tercer sector, etc.

Principios

La acción de la red sigue los principios de autonomía, de corresponsabilidad, de flexibilidad, de pluralidad de opiniones, de respeto a la dignidad de todas las formas de vida, de culturas, de religiones y de diversidades, de promoción de prácticas sostenibles, de protección del medio natural y de observación de la legislación ambiental. En cuanto a las atenciones se siguen los principios de la descentralización; de la participación (en los consejos); de la focalización (creación y mantenimiento de programas específicos); de la sostenibilidad; de la integración y de la movilización.

Protagonismo y participación en la red

En la red socio-asistencial, el niño y el adolescente es reconocido como actor pleno del sistema, ya que lo que está en juego es la garantía de sus derechos. El joven debe ocupar su espacio, asumir su protagonismo. Los jóvenes tienen la posibilidad de participar en la elaboración de las normas de conducta de la institución, en la evaluación de la calidad de enseñanza de sus educadores, en el sugerir mejoras en las estructuras físicas, en el organizarse con representantes frente a la dirección de la institución, en representar a la institución en consejos, foros y eventos públicos y privados y, especialmente, en la planificación estratégica de las actividades.

Participación popular y control social

En el trabajo en red desarrollado en Brasil se valora mucho la participación popular y el control social. Se elaboran de diagnósticos de identificación de prioridades y de seguimiento y evaluación de situaciones y servicios prestados; se planifican acciones, seguimiento y evaluación; se construyen indicadores para la evaluación de los servicios socio-asistenciales con la participación de los usuarios; se priorizan las intervenciones directas de atención a niños, adolescentes y jóvenes y a sus familias, combatiendo toda expresión de discriminación y exclusión; se registra y publica diariamente toda información de atención socio-asistencial en la red; se trabaja en conjunto con los organismos gubernamentales y no gubernamentales articulándose entre las redes socio-asistenciales e intersectoriales, como una forma de integración de acciones públicas y privadas; se participa a través de representantes de la entidad en los consejos de derechos y de asistencia social a nivel municipal, regional y federal y también en los foros; se ofrece capacitación continua para los trabajadores y gestores responsables del Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación; y se busca la transparencia presupuestaria, con aplicación de recursos conforme a los indicadores de vulnerabilidad y riesgo, en busca de resultados positivos.

Seguimiento y evaluación

En el desarrollo de cada proyecto de servicio y programa social, existen criterios claros para el seguimiento y la evaluación. La evaluación tiene un papel fundamental para el aumento de las acciones realizadas en cada programa y proyecto social. La evaluación cuenta con la contribución del equipo técnico y de los educadores, de los educandos, de las familias y de la red de atención, ya sea pública o privada. Los objetivos y metas a alcanzar deben ser claros para todos.

Evaluar la efectividad de los programas socio-asistenciales es una forma de medir los resultados del trabajo desarrollado, como también de proporcionar un momento de reflexión para los educandos, sus familias y educadores, con el fin de estimular el desarrollo de sujetos protagonistas de su historia y de la transformación para una sociedad mejor, más justa y solidaria.

Conclusión

La participación e integración en la red proporciona: capacitación y formación permanente, intercambio de experiencias, superación de las vulnerabilidades, seguimiento y protección de niños y adolescentes en forma más profesional y cualificada, contribución a la mejora de los servicios, apoyo mutuo en la solución de los problemas.

P. Carlos Wessler

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