FERNANDEZ

16 Gennaio 1956 / 13 Gennaio 2022

El 13 de enero nos ha dejado prematuramente nuestro hermano P. JOAQUÍN FERNÁNDEZ, que recientemente había sido nombrado párroco de N.S. de los Dolores en Mendoza. Además del dolor por su perdida, han sido muy tristes las circunstancias de su despedida, ya que, a causa de las restricciones debidas al Covid19, no hemos podido celebrar su funeral como hubiéramos querido: ha sido trasladado a Mendoza, donde su familia ha solicitado la cremación. Sus cenizas están depositadas, el domingo 13 de febrero, en el cinerario de Templo parroquial N. S. de los Dolores, donde en la Misa de las 11horas fué celebrado su funeral, en el día trigésimo de su muerte, el mismo día en el que habíamos programado su toma de posesión como nuevo párroco.

Una circunstancia que nos obliga a reflexionar sobre la precariedad de nuestra condición humana y la fragilidad de nuestros proyectos. La Palabra de Dios nos ilumina y nos reconforta: “¿Señor quien es el hombre para que tú lo cuides, y el ser humano para que piense en el? El hombre ese semejante a un soplo, y sus días son como una sombra fugaz” (sal 144,3-4); “Los días del hombre son como la hierba: el florece como la flor del campo: las roza el viento, y ya non existen más, ni el sitio donde estaban las verá otra vez. Pero el amor del Señor permanece para siempre...” (sal 103, 15-16). Nos aferramos con fuerza y fe a estas últimas palabras, reconociendo estar en las manos e Dios, todos y siempre, y de estar en buenas manos. Sus proyectos, a veces parecen destruir nuestros proyectos, sus caminos no son nuestros caminos, pero sabemos que son caminos de verdad y de justicia, caminos de vida eterna. Celebramos su funeral en la luz y con el consuelo que nos brinda la palabra de Dios: escuchando las palabras de Jesús desde el monte: las Bienaventuranzas. Es la mirada de Dios sobre la vida y la muerte, los afanes y la alegría; lo que vale en la vida, lo que es más importante. En esta circunstancia tratemos de resar juntos, en la memoria del P. Joaquín, con la misma mirada de Dios y con la ayuda de la fe. Todo es gracia Todo es Providencia. Todo es Amor. Con esta fe podemos decir, con certeza, que nuestro hermano se fue de la mano de Dios, ya que desde siempre y por siempre estamos en las manos de Dios, todos. P. Joaquín Fernández nació en Mendoza, el 16 de enero 1956. En su edad juvenil se enamoró del carisma de San Leonardo Murialdo, me imagino poniéndose tras las huellas y siguiendo el ejemplo de josefinos que entregaron su vida para los jóvenes, especialmente los más pobres y necesitados. como el Mario Perón, su párroco de Lourdes a quien admiraba por su cercanía y entrega a los jóvenes de la época; al P. Vladimiro Rossi, cuya santa memoria permanece todavía muy querida en Mendoza, con quien compartió varios años en comunidad. Entró en la Congregación, empezando por el noviciado en Brasil, profesó por primera vez el 26 de febrero de 1978, siguiendo el camino de formación en Buenos Aires hasta la profesión perpetua el 26 de enero de 1983; hizo su experiencia de magisterio en Villa Soldati y terminó en su formación teológica en la Facultad de Devoto-UCA. A los 29 años, el 9 de noviembre de 1985, fue ordenado sacerdote en la Parroquia N.S. del Carmen de Villa Bosch. Después de sus primeros años de ministerio pastoral y educativo en Villa Bosch, toda su vida de sacerdote y educador la vivió entre Mendoza y Rosario de la Frontera, donde prematuramente falleció el 13 de enero de 2022. P. Joaquín deja un gran vacío en la Congregación, en su familia y en las personas que lo conocieron. El vació que deja en la Congregación, más allá de su actividad y de su inteligente creatividad, es la pasión por los jóvenes y su atención constante a la realidad y a los problemas sociales, que le permitía acercarse a los jóvenes más pobres y vulnerables, buscando solución a sus problemas con creatividad y dedicación total y generosa. En nuestra provincia religiosa de Argentina y Chile P. Joaquín ha sido siempre un defensor de la “acción social”, en favor de los jóvenes más pobres, que el sentía y vivía como el corazón del carisma de San Leonardo Murialdo. “Pensando siempre en los más últimos y preocupado por conocer a cada estudiante: su nombre, su situación, su familia, para hacerle sentir y saber que nuestra escuela es su hogar! ” – así lo recuerda la prof. Silvina Scappellato, directora del Instituto Nadino. Así lo recordamos nosotros hermanos religiosos, así lo recuerdan los hermanos laicos que colaboraron con él… y nos comprometemos a seguir su ejemplo en esta pasión, considerándola su más preciosa heredad. “Más pobres, más nuestros” ¡Así decía Murialdo! Así también lo recuerda su familia, sus hermanas: sus propias palabras creo que valen más que las mías. “Padre Provincial, soy Alicia, una de las hermanas del padre Joaquín Fernández. Ayer fue un día doloroso por la pérdida de nuestro hermano Joaquín. Fue un verdadero discípulo de San Leonardo Murialdo, no de los que cantan y saltan, de los que hacen, trabajan para y con los jóvenes necesitados o no. Joaquín se ocupó de los chicos de los centros sociales, uno todavía viene a mi casa a comer. Terminó el Templo de Nuestra Señora de los Dolores. Puso secundaria en el colegio Nadino. Impulsó las obras en el barrio Olivares de Mendoza. En Rosario de la Frontera puso carreras cortas para que los chicos tuvieran una salida laboral entre muchas otras cosas. Sé que seguía con proyectos en esa ciudad, que cuando llegara a Mendoza, su nuevo destino, seguiría de cerca igualmente para que se cumpliera. Las enumeradas son pocas con todo lo que ha hecho”. Así reaccionó a su muerte su compañero, el hermano Claudio S

Así reaccionó a su muerte su compañero, el hermano Claudio Santis: “Disculpen; la muerte de un hermano de congregación afecta, y mucho. Refuerza los lazos de fraternidad por sobre todas las cosas. Duele en lo más profundo cuando somos contemporáneos. Aun cuando nuestra misión nos mantenga lejos. Hoy, la noticia ha sido para mí, una lección de amor entre nosotros. Como decían nuestros predecesores, "querámonos bien". Hasta siempre padre, amigo, hermano. " Gracias por la vida de Joaquín en medio nuestro. Espero que tu amada Mendoza, reciba tu cuerpo, y descanses en paz junto a tus viejos tan buenos. P. Sebastián, nuestro vicario provincial, comentó la muerte del P. Joaquín, con estas palabras “El misterio de la muerte que viene a iluminar el misterio de la vida. El misterio del dolor que viene a iluminar el misterio de la alegría. El misterio de la eternidad que viene a iluminar el Misterio de lo pasajero. La pasión por un carisma que apasiona, que hermana y hace comprender que el todo es más que las partes, el tiempo es superior al espacio, la unidad es superior al conflicto y la realidad prevalece sobre las ideas... Buen descanso”. P. Joaquín habría debido iniciar su misión de párroco en esta Iglesia el l 13 de febrero, en cambio hoy depositamos sus cenizas. Es decir, que será aquí párroco por siempre, rezando desde del cielo por quien le va a suceder como párroco en el trabajo pastoral, P. Hugo. Él que, en el momento de su partida al cielo, lo recordó con palabras muy cariñosas, palabras de hijo: “Así́ te voy a recordar siempre, gracias por ser quien confiará en mí, viera que tenía vocación para seguir en este camino. Gracias por cada palabra, cada consejo, cada reto y siempre enseñarme que lo mejor siempre se espera, que nada tiene que ser veloz, sino todo a su debido tiempo. Hoy me dejas sin palabras, con un frío en la espalda. Pero con la certeza que estarás aconsejando a Dios y dando tu punto de vista del Reino de los Cielos, comentando el gran trabajo que has hecho por los más nuestros y tocando la batería con alguna canción del Flaco Spinetta para el. Abrazo al Cielo Joaco querido.”. Querido Joaquín: descansa en paz!

P. Mario Aldegani - provincial