COMUNIDAD DE LAICOS DE MURIALDO

FAMILIA DE MURIALDO

Entre las familias espirituales suscitadas por el Espíritu Santo en la Iglesia, la de Murialdo reúne a religiosos y religiosas y a todos aquellos laicos que se sienten llamados a seguir a Cristo tras las huellas de San Leonardo Murialdo.

Premisa

Entre las familias espirituales suscitadas por el Espíritu Santo en la Iglesia, la de Murialdo reúne a religiosos y religiosas como a todos aquellos laicos que se sienten llamados a seguir a Cristo tras las huellas de San Leonardo Murialdo.

En comunión vital entre sí, pero de diferentes maneras y formas, hacen presente el carisma de Murialdo en la vida y misión de la Iglesia.

Dentro de la Familia de Murialdo, la realidad de las Comunidades de Laicos de Murialdo (CLdM) tiene un lugar más particular, ya que, organizada de manera específica, acogida y reconocida por Josefinos y Murialdinas, se identifica en las siguientes peculiaridades.

Elementos característicos

Aquellos laicos que deseen compartir el carisma de Murialdo, según la propuesta de las "Comunidades de Laicos de Murialdo", han de reconocer como características indispensables de su ser:

  • Pertenecer por vocación como una respuesta personal en lo profundo del alma a la llamada de Dios a vivir su bautismo con mayor radicalidad evangélica.
  • Adhesión al carisma espiritual que consiste en reconocer y vivir el "actual, infinito, personal, eterno y misericordioso amor de Dios".
  • La elección del carisma apostólico que consiste en la atención a los más pequeños, especialmente a los jóvenes, con los que comparten la vida, en diferentes ámbitos y formas, y de los que se sienten portavoces.
  • Un estilo de vida coherente con el carisma que se basa en el modelo de la Familia de Nazaret, caracterizado por sencillez, sobriedad, cotidianidad, atención en las relaciones, compartir, apertura al Misterio.
  • El Espíritu de Comunidad, sostenido por la Palabra, la Eucaristía y la oración, requiere compartir l visión de vida, interacciones profundas y fraternas, comunión de  bienes de diversas maneras realizada. Se expresa a través de modalidades organizativas comunes que respetan las costumbres propias de cada realidad.
  • La pertenencia a la Familia de Murialdo, enriqueciendo así la experiencia murialdina de la especificidad laical, da plenitud y dilata la realidad carismática integrándose con la realidad de los consagrados y  consagradas.
  • El compromiso que se expresa anualmente en el seno de esta Familia, a través de la Promesa, es el signo que manifiesta la respuesta humana a la iniciativa de Dios en la adhesión personal y en la pertenencia a una comunidad.
  • El compromiso de un camino formativo permanente y comunitario no en función del conocimiento sino del "saber ser". Su acción se dirige al desarrollo de la sensibilidad carismática, la conciencia de la vocación,  sentido de pertenencia a la Iglesia local, reestructuración de actitudes de vida en coherencia con las opciones evangélicas, interiorización de las experiencias y necesario equilibrio entre el hacer y el ser.

Camino formativo

Las CLdM en Italia comparte un camino de formación unificado que prevé los siguientes contenidos:

¿Quién es el "laico" en la Iglesia?

  • Los fieles laicos y el carácter secular (Chr. 9,15 ; LG 32) Iglesia cuerpo de Cristo (Cr. 25,28 ; 1Cor. 12, 12-27)
  • Laico: "sacerdote, rey, profeta" (Chr. 14; 1er. Pedro 2, 4-5,9)
  • El misterio de la Iglesia comunión (diversidad y complementariedad) (Chr 18-20,31; Jn 15,1- 4; 15,5; 17,21)
  • Variedad de vocaciones laicales (carismas y ministerios laicales) (Chr. 21-24 ; 1Cor. 12, 28-31 ; 14)
  • Criterios de eclesialidad (Chr. 29-30,39)
  • Nueva evangelización (Chr. 34)
  • La familia primer espacio de compromiso social (Chr. 36,40-43)
  • La caridad anima y apoya la solidaridad (Chr. 41 ; 1Cor 13, 13 ss)
  • La mujer y la Iglesia

¿Qué implica ser "Laico del Murialdo"?

  • Caracterización vocacional (respuesta al llamado del Evangelio en lo profundo de ser)
  • Identificación espiritual (asunción de la espiritualidad murialdina como indicador del significatividad evangélica)
  • Identificación apostólica (atención especial a los problemas de los jóvenes "últimos)
  • Estilo de vida coherente con los rasgos carismáticos: familia de Nazaret; predisposición a la relación; la cotidianeidad ("momento presente"); la verdad existencial (humildad); al perdón;  la sobriedad (pobreza); la interdependencia (obediencia); la aceptación (caridad); a la laboriosidad; espíritu de fe (apertura al misterio); inserción en la Iglesia local; inserción en lo "social".
  • El compromiso de un “camino"
  • Elección de un espíritu comunitario (compartir la vida, interacción, contexto organizado)
  • El compromiso expresado públicamente a través de una "promesa
  • La familia Murialdo (los otros miembros)

Orientaciones para la vida en comunidad

El crecimiento y la vida de una Comunidad de Laicos de Murialdo se realiza, en adhesión a los elementos característicos, de las siguientes maneras:

  • una vida espiritual alimentada por la oración diaria, la Eucaristía, la Palabra de Dios y ayudada por la dirección espiritual;
  • el compromiso de expresar la vida comunitaria según la imagen paulina del "cuerpo vivo" y las constantes de la comunidad apostólica;
  • la difusión del Carisma de San Leonardo Murialdo;
  • el compromiso para la promoción de las vocaciones en el seno de la Familia de Murialdo;
  • la participación en reuniones periódicas de la comunidad, posiblemente organizadas junto con las comunidades religiosas, a nivel local, zonal y nacional;
  • la promoción de los "últimos", "especialmente los jóvenes pobres y abandonados", en la medida de lo posible, mediante aportando ideas, experiencias y actividades ofrecidas a la Iglesia local, a la comunidad religiosa con la que interactúa y a la sociedad;
  • un comportamiento coherente con la enseñanza de la Iglesia;
  • compartir recíprocamente también en relación a aspectos organizativos concretos y de economía.

Desde los orígenes hasta el año 2000

por Mariantonietta Frisotti

El LdM (Laico de Murialdo)  y, más precisamente, las CLdM (Comunidades de Laicos de Murialdo)  nacen en un contexto laico ya comprometido.

Desde 1980 en Viterbo algunos jóvenes colaboradores (inicialmente de las Obras de Vicenza, Roma y Viterbo) se reúnen durante algunos días de encuentro-estudio.

Los participantes se hicieron considerablemente más numerosos de año en año hasta que en 1986 se decidió tener dos reuniones separadas: una para los nuevos y otra para los veteranos. En esta última participaron 21 colaboradores de Padua, Milán, Thiene, Foggia y Viterbo que, en un documento de conclusión, expresaron la necesidad de una formación más profunda, un grupo de referencia para las elecciones realizadas e identificaron, en una decena de puntos, algunos compromisos a asumir y la petición de un cohermano de Giuseppino y un animador laico. Dos elementos parecen particularmente importantes: la vocación (aunque sea en términos de aclaración) y la solicitud de pertenencia a la Congregación.

En 1987 un grupo de Foggia (C. Bruno, M. Calafati, R. Rinaldi, A. Lauriola y N. Stinelli, F. Mónaco) hizo una promesa en presencia de la comunidad religiosa.

Las propuestas de reuniones de verano para jóvenes colaboradores se convirtieron en tres:

  1. Para los más jóvenes (informativo y formativo)
  2. Para los colaboradores (reflexión y comparación: el carisma "fuera" de las Obras)
  3. Para los colaboradores que habían manifestado mayor pertenencia (profundización del carisma y espiritualidad). 

Esta última propuesta se convierte en la SEMANA DE ESPIRITUALIDAD JOSEFINA (Celleno 7-13 de agosto de 1988). Los Laicos se identifican como Laicos Josefinos y elaboran un documento como un itinerario formativo espiritual particularmente intenso (oración y, eventualmente, Eucaristía diaria, dirección espiritual, encuentros mensuales con la comunidad religiosa... Promesa como consagración en el servicio...).

En Brunico, en 1989, los laicos presentes, procedentes de las tres Provincias italianas, además del documento discutido y verificado, pidieron expresamente pertenecer a la Congregación.

En 1990 en Salice d'Ulzio el nombre Laicos Josefinos cambió a Laicos de  Murialdo al de Laico Murialdo, lo que indica no sólo una relación con los Josefinos sino una pertenencia Murialdo mismo, abriendo así la posibilidad de experiencias también con las Murialdinas (más adelante comenzaremos a hablar de la adhesión a la "Familia Murialdo"). En esta ocasión se solicita el reconocimiento oficial como garantía de la participación en el carisma por parte de los laicos, colaboradores o no. Se entiende que dicha pertenencia es posible en varias formas: individual, agregada o mediante la elección de la vida laica consagrada. La Promesa sigue siendo un punto fijo y seguimos hablando de grupo. Incluye una serie de compromisos: la oración diaria, la eucaristía en el centro de la propia vida personal y/o la de una pareja, la formación permanente, el comportamiento acorde con las opciones fundamentales... La inserción de los nuevos miembros se realiza previa presentación de una solicitud por parte del interesado que el responsable del grupo enviará al delegado nacional de la Congregación de los Josefinos o de las Murialdinas que podrá o no aceptarla. Es importante que la aceptación tenga lugar después de un período de colaboración con una obra o comunidad (Josefina o Murialdina) y de formación específica.

En Stignano, en 1991, había tres delegados provinciales (P. Véneta: P. Rino Cozza; P. Piamontesa: P. Carlo Fasano; P. Romana: P. Antonio Barone).

Se proponen dos reuniones de representantes, la Hoja de Enlace tiene una fisonomía más precisa pero, sobre todo, se empieza a hablar de Comunidad.

1992: Acqualagna. En esta ocasión nos identificamos expresamente como una Comunidad. Se invita a que la Promesa vaya precedida de un período de preparación y seguida de una verificación. La Hoja de Enlace está mejor estructurada y la Comunidad de Roma sugiere una revisión de los Puntos de Referencia.

En 1993, en vista del 19º Capítulo General, las CLdM dirigieron una carta a los Josefinos y a las Murialdinas en la que expresaban algunas reflexiones y peticiones referentes a los PdR (Puntos de referencia) ya elaborados. Los temas de la carta son: "Formación",  "Familia de Murialdo", "Áreas de operación" y ... "Misceláneas". En respuesta tenemos las Deliberaciones Capitulares y una Carta de las Murialdinas. En las Deliberaciones, punto 3.3.3., se destaca la vocación y se identifican los siguientes rasgos que nos distinguen: caracterización vocacional, identificación espiritual, identificación apostólica, estilo de vida coherente con los rasgos carismáticos, espíritu de comunidad y la Promesa como compromiso públicamente expresado. Las Deliberaciones fueron enviadas a las Comunidades de la Provincia Romana el 8 de diciembre de 1994 con una dedicatoria de P. Cesare Cotemme que nos ve como "una nueva semilla que cae en la Provincia Romana". En la carta Sor Órsola menciona el camino del compartir realizado con los laicos y señala algunas "facetas" del carisma: el primer custodio es la Congregación de los Josefinos, pero no lo agota; las Murialdinas tienen el mismo carisma con una acentuación del aspecto eucarístico y, desde el punto de vista apostólico, la extensión a las familias. Además, muestra la voluntad de promover, asegurar, alentar y participar en el equipo previsto por las deliberaciones Capitulares de los Josefinos.

Los días 26 y 27 de noviembre de 1994, en la reunión de los representantes se decidió revisar la PdR para que fuera "más actual y más nuestra". El nuevo documento debe ser elaborado en la óptica de los LdM que han descubierto su vocación y en la perspectiva de la Familia de Murialdo que pone de relieve el deseo y la necesidad de integración entre las realidades laicas y religiosas". También debería responder a las preguntas: "¿Quiénes son los LdM.?", "¿De qué manera piensan formar parte de la FdM.?". Debe ser claro y explicativo para aquellos que no conocen la realidad de los LdM.

En 1996, las Comunidades de Trento-Laives enviaron una propuesta de modificación del PdR. Foggia y Lucera expresan sus indicaciones y en la reunión de los representantes del 30/9 - 1/10 se leen y entregan ambos documentos a cada representante. El P. Geraldo Boniatti invita a precisar el aspecto apostólico, "práctico" y Tiziana Sansonetti invita a todas las comunidades a enviar contribuciones personales y comunitarias por escrito a la próxima reunión de invierno. Posteriormente, se recibieron nuevas observaciones sobre la P.d.R. de las Comunidades de Roma, Montecchio y Turín. Generalmente estamos orientados a aclarar, a definir la identidad del LdM. Turín hace una serie de observaciones que tocan un poco todos los puntos, quejándose de una estructura más jurídica que carismática y muy cercana a las características de las Terceras Órdenes, rechazando sobre todo la idea de un responsable en una comunidad de adultos en favor de la de coordinador. Mientras tanto, el Superior General de los Josefinos envió una Carta Circular (n° 7) sobre la "Familia Murialdo". En cuanto a los LdM, identifica algunos rasgos que los distinguen y que, sustancialmente, ya han sido indicados por las deliberaciones del Capítulo. En la reunión de los representantes de los 25 y 26 de febrero de 1996, hubo un debate sobre la PdR., que se centró en el primer punto del proyecto de Trento y en la necesidad o no de un reglamento. Surge la necesidad de definirse con los demás y se propone una comisión.

Una conferencia del P. Rino Cozza publicada en la HdC sobre "La Familia y el Laicado de Murialdo" retoma y comenta paso a paso los rasgos característicos enunciados por el Padre General en la Circular n° 7 concluyendo que <<"la Comunidad de los Laicos de Murialdo" nació y como tal se reconoce cuando dos o tres personas, pero mejor si son más, han madurado y optan por vivir lo expresado en los puntos anteriormente mencionados>>. Expresa las características de los Grupos Murialdo y de la Familia de Murialdo.

Una carta de la Hna. Órsola, Superiora General de las Hermanas Murialdinas, explica su identidad dentro de la Familia de Murialdo. Reconoce a los Josefinos una "primogenitura" que los hace responsables de la autenticidad del carisma y concluye con algunas propuestas concretas para construir la nueva identidad de la Familia Murialdo.

En Bucchianico, en agosto de 1997, se devolvió la PdR. y, para su redacción definitiva, se identificaron tres laicos de las distintas zonas que, tras haber recogido las peticiones de las comunidades de referencia, se reunieron en Roma el 6 de junio de 1998, cada uno con su propia síntesis parcial. A la comparación le sigue la edición definitiva del PdR. por Anna Cane, Roberto Frison y Maria Antonietta Frisotti. Se envían a todas las Comunidades con una carta de acompañamiento en la que se da la oportunidad de redescubrir esas orientaciones comunes que parecen haber desaparecido. En particular: estructura organizativa y reuniones de representantes, hoja de enlace, camino formativo unitario e integrado, encuentro nacional de espiritualidad, pastoral vocacional de la Familia.

También en Bucchianico, en agosto de 1998, los PdR. fueron aprobados unánimemente por las comunidades presentes: Trento, Laives, Thiene, Turín, Venecia, Foggia, Lucera y Nicotera (vía Fax). Los tres "ensayos" se encargaron una vez más de preparar una grilla de reflexión sobre los temas destacados en la carta de acompañamiento para presentarla a todas las Comunidades, planificando la comparación relativa para finales de enero del 99. Con carácter temporal, la redacción de la HdC se confió a la Comunidad de Foggia, que quedó en crisis por el escaso material enviado por las Comunidades, a la espera de una solución definitiva del problema.

En la reunión de los representantes, los días 30 y 31 de enero de 1999, con vistas al Capítulo General de las Hermanas Murialdinas, se identificaron otros tres laicos (Marisa Bonino, Francesco Di Nardo y Paolo Rebecchi) En la reunión de representantes, los días 30 y 31 de enero de 1999, con vistas al Capítulo General de las Hermanas Murialdinas, se identificaron otros tres laicos (Marisa Bonino, Francesco Di Nardo y Paolo Rebecchi) que presentarían la C.L.d.M. con una Carta. En ella se subrayan las diversas fases que han acompañado la vida de la C.L.d.M.: "la fase de entusiasmo en la que, en la ola de la novedad, los grupos parecían multiplicarse; la fase de confrontación, en la que, precisamente, la comparación entre las diferentes experiencias se hizo más estrecha; la fase de discernimiento y reorganización en la que algunas realidades locales se cerraron porque se fueron demasiado deprisa". Y se señala que "tal vez ahora esté a punto de comenzar la fase de identificación, en la que los que se comprometen podrán reconocerse en el mismo camino". Esperamos un impulso a la comisión integrada entre Josefinos, Murialdinas y C.L.d.M. para la formación mutua y una comparación continua entre las tres realidades para el crecimiento común en la esfera carismática.

En respuesta, los murialdinos comunican que han encontrado muy interesante los PdR., se expresan positivamente en cuanto a la formación y, en cuanto a la Familia de Murialdo, esperan llegar a una "mentalidad" que aporte frutos de comunión, riqueza espiritual y participación en iniciativas comunes. Concretamente, con la Deliberación Nº 30 y la Recomendación Nº 31 se precisa el compromiso de sensibilización y comunión con la familia Murialdo.

El I.N.S. de Bucchianico en el 99 nos hace descubrir la necesidad de tener un tiempo un poco más relajado para cultivar las relaciones individuales e intercomunitarias más allá del tiempo de la Lectio. Se evalúa la posibilidad de mantener viva la HdC. por el considerable compromiso que conlleva y para el año siguiente la Comunidad de Laives se encargará de ello. En la reunión de los representantes del 20-21 de noviembre de 1999, además de la presentación de las iniciativas del Centenario, se aprobó la "Estructura Organizativa" con la asignación de algunos nombramientos: Paolo Rebecchi fue elegido representante nacional, Anna Cane, Roberto Frison y Maria Antonietta Frisotti fueron elegidos representantes del área, Gianna Frison como tesorera. Juntos constituirían el equipo operativo. Se lleva a cabo la redacción definitiva de la Carta que se enviará a los Josefinos para el 20º Capítulo General, en la que se reafirma la oportunidad de aclarar las realidades presentes en Italia para ofrecer, tanto dentro como fuera de la Familia de Murialdo, una propuesta clara tanto en sus líneas teóricas como en la práctica de las diferentes realidades. A continuación se expresan algunos de los problemas presentes y se recuerdan algunas de las peticiones presentadas en el anterior Capítulo General.

El 1 de abril de 2000, aprovechando la participación en la Conferencia de Estudio organizada por los Josefinos con motivo del Centenario de Murialdo, el equipo de trabajo se reunió por primera vez para empezar a definir mejor algunas cuestiones y tratar de resolver los nudos que todavía dificultaban nuestro viaje. La cita con el I.N.S. 2000 nos vuelve a ver a todos en Bucchianico del 24 al 29 de agosto para meditar juntos sobre el tema de la relación. "En el rostro del Otro" es el rastro de reflexión de nuestro encuentro dirigido por P. Vinicio Carletti. En la asamblea de clausura, se invita a los presentes a emprender, con sus propias comunidades, un viaje de verificación, también a la luz del sentido de pertenencia a la Familia de Murialdo y, más en general, de los "elementos característicos" y "orientaciones" contenidos en los Puntos de Referencia.

En Bucchianico está presente la naciente comunidad de S. Giuseppe Vesuviano.

La promesa de las comunidades Laicos de Murialdo

"Oh Dios, Padre bueno y misericordioso,
te agradecemos que nos hayas dado a conocer,
en la experiencia espiritual y apostólica
de San Leonardo Murialdo,
una maravillosa oportunidad de vivir,
como laicos, la vocación bautismal.

Atraídos por tu amor personal, eterno,
infinito, actual y misericordioso,
queremos responder a él
y darlo a conocer a nuestros hermanos.

Por eso nosotros, Laicos de Murialdo
(nombres),
queremos seguir el Evangelio
según el carisma espiritual y apostólico
de San Leonardo Murialdo,
dando amor a las personas que están a nuestro lado,
especialmente a los jóvenes,
que encontramos cada día en nuestro camino.

Siguiendo el ejemplo de la familia de Nazaret,
queremos vivir nuestra vida cotidiana
con sencillez, abriéndonos al misterio
del proyecto de Dios en nuestras vidas;
comprometiéndonos con un estilo de vida
que respete las pobrezas presente en el mundo.

Sostenidos por la oración diaria,
tu Palabra y la Eucaristía,
nos comprometemos a construir una comunidad de hermanos
que vivan relaciones profundas, en un ambiente de escucha,
diálogo, perdón y celebración.

Que la Inmaculada Virgen María,
San José su esposo
y San Leonardo Murialdo
sean para nosotros compañeros de viaje
y apoyen nuestra promesa
para que seamos valientes testigos
del amor de Dios.

Amén".

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